Vida de San Francisco de Asís
San
Francisco de Asís (1182-1226) nació en Asís
(Italia), en el seno de una acaudalada familia. Su padre,
que era un mercader de telas muy famoso en su ciudad, se
llamaba Pietro Bernardone y su madre, una rica mujer de
origen francesa, Pica Bourlemont.
Rebelde hacia el negocio de su padre y su interés
por la riqueza, Francisco pasaría la mayor parte
de su juventud leyendo libros. Irónicamente, el
dinero de su padre le garantizó una excelente educación
y se convirtió en políglota, ya que hablaba
con fluidez varios idiomas, incluyendo el latín
y el español.
En el año 1201 se unió a una expedición
del ejército contra Perugia. Fue tomado prisionero
y permaneció cautivo durante más de un año.
Es probable que sus pensamientos más serios acerca
de su conversión hubieran brotado gradualmente
durante aquel año.
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Se dice que cuando comenzó a abandonar
los deportes y fiestas de sus antiguos compañeros, y ellos
le preguntaron jocosamente si pensaba casarse, él respondió:
"Sí, con una novia mucho más digna de lo que
ustedes jamás hayan visto". Muchos de sus amigos creían
que el futuro santo hablaba de Clara Provolone (que más
tarde conoceremos como Santa Clara de Asís), pero Francisco
se refería a la Dama Pobreza, como luego la llamaría.
Pasó mucho tiempo en lugares solitarios,
solicitando a Dios que lo iluminase. Tras su graduación,
Francisco acudió al cuidado de las víctimas más
graves en la casa de Lázaro, cerca de Asís.

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En 1202
Francisco se enrola como caballero cruzado a la edad de
21 años, junto a sus amigos Bernardo di Quintavalle
y varios más; y en 1206, cae prisionero de las tropas
sarracenas. Fue allí donde Cristo se le aparece en
sueños, y le dice que regrese a Asís, que
allí le dirá qué debe hacer.
Después de un peregrinaje a Roma, donde rogó
a la Iglesia que abriera sus puertas a los pobres, tuvo
una visión mientras oraba ante el Cristo de San
Damián. Escuchó una voz, la cual le indicó
que debía restaurar la iglesia de Dios, ya que
ésta había caído en decadencia. Éstas
fueron las palabras: "Francisco, ¿qué
no ves que mi casa se está cayendo? Anda pues y
reconstrúyela". Francisco se dirigió
a la capilla de San Damián, cerca de Asís,
decidido a establecerse allí para su cometido,
según lo había observado en su visión.
La capilla se encontraba entonces muy deteriorada, y Francisco
vendió su caballo y telas del mercado de su padre
para así cumplir su objetivo, tal y como lo había
escuchado: el de reconstruir su iglesia, (visión
que se refería a la iglesia en general).
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Su padre, Pietro, indignado, intentó hacerlo
entrar en razón, primero mediante amenazas, y luego encerrándolo
en la prisión familiar, castigándolo corporalmente.
Era mayo de 1206. Después de una entrevista en presencia
del obispo, Francisco renunció públicamente a toda
herencia de su padre, dejando incluso las prendas por él
otorgadas y por un tiempo se convirtió en mendigo. Tiempo
más tarde regresó a la capilla de San Damián
para terminar de restaurarla.
Al final de este período (aproximadamente
en el año 1209), después de escuchar el sermón
del Evangelio de Mateo 10:9, que lo impresionó muchísimo,
decidió entregar su vida enteramente a la pobreza apostólica.
Vestido con
pobres trapos, descalzo y sin una moneda, comenzó
a predicar el arrepentimiento. Pronto fue acompañado
por un amigo del pueblo, Bernardo di Quintavalle, quien
contribuyó con todo lo que tenía al trabajo.
Luego se le unieron otros compañeros llegando a diez
en tan solo un año. A sus seguidores les dio el nombre
de Frailes Menores. Los hermanos vivieron en la casa de
Lázaro de Rivo Torto a las cercanías de Asís,
pero a diferencia de los monjes del viejo sistema monástico,
San Francisco llevaba la idea de que los monjes dejaran
de ser sedentarios para hacerse itinerantes, casi nómadas,
por lo que pasaron mucho de su tiempo viajando por los distritos
montañosos de Umbría, siempre alegres y llenos
de canciones, buscando la verdadera y perfecta alegría
y dejando una profunda impresión en sus oyentes por
sus ardientes llamamientos.
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La existencia de los Frailes Menores o primera
orden, data propiamente de 1209, en cuyo año San Francisco
obtuvo de Inocencio III una aprobación no escrita de la
regla sencilla que elaboró como guía para sus primeros
acompañantes. Su trabajo incluyó servicios devotos
en las abadías que llevaban alivio a la enfermedad y pobreza,
al predicamento y a misiones en un círculo cada vez mayor,
el cual finalmente incluyó herejes y musulmanes.
Se reunían cada año durante la
fiesta de Pentecostés en la iglesia de la Porciúncula,
en Asís, para relatar sus experiencias y fortalecerse para
nuevos esfuerzos
Pero tras fundar Francisco la Orden Franciscana
en 1221, y tras tener audiencia con el Papa en Roma, de regreso
a Asís, se le presenta una serie de hechos y contrastes
internos, provocados por un grupo de sus seguidores que exigía
al santo fundador, una regla más rigurosa al estilo de
los frailes benedictinos y dominicos. Aunque en un principio Francisco
se opuso, terminó cediendo a sus peticiones.
En la cima del monte Alvernia, Francisco, mientras
oraba, recibe las sagradas llagas de Cristo Crucificado, en 1224,
siendo el primer santo estigmatizado de la historia del catolicismo,
antes de otros santos, como Teresa de Jesús, Pío
de Pietrelcina y otros.
Murió en Asís, el 4 de octubre
del 1226, a la edad de 45 años: Dicen sus biógrafos,
que las últimas palabras del santo era lo que más
tarde se conocería como el "Cántico Del
Hermano Sol".
Francisco de Asís fue canonizado
el 16 de julio de 1228, un año después de su muerte.
La
Oración por la Paz de San Francisco de Asís
Señor, hazme
Instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
Donde haya injuria, perdón;
Donde haya duda, fe;
Donde haya desaliento, esperanza;
Donde haya oscuridad, luz;
Y donde haya tristeza, alegría.
¡Oh Divino Maestro!
Haz que no busque ser consolado sino consolar;
Que no busque ser comprendido sino comprender;
Que no busque ser amado sino amar;
Porque dando es como recibimos;
Perdonando es como Tú nos perdonas;
Y muriendo en Ti es como nacemos en Vida Eterna.
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